jueves, 3 de enero de 2013

¿Año nuevo? Vista atrás

Este ha sido un año lleno de cambios.

Hace dos días fue el cumpleaños de una persona muy especial para mí.

Es extraño para mí escribir en este espacio tratando de hablar de él, pues teniendo en cuenta que este espacio sólo lo lee él (si cabe) es difícil para mí no dar por hecho en mis escritos que cada una de mis palabras se dirigen a él, aunque no siempre sea así. Y tan sólo escribo esto porque cuando lo he pensado me ha sacado una sonrisa. "Qué irónico, si esto sólo lo va a leer él, sin tener en cuenta los millones de veces que lo leo yo tras escribirlo, ¿para qué lo escribo así?".

El caso es que me gusta escribir de esta forma porque me ordena las ideas, o como yo digo (o más bien pienso), me ordena la cabeza. Esa cabeza loca que parece que cada día trabaja peor.


Este año han cambiado tantas cosas que pensé que nunca cambiarían...

Realmente, este cambio comenzó antes. Exactamente comenzó hace un año, cuatro meses y veinte días. Sí, los he tenido que contar con ayuda de un calendario. Fue, exactamente, el 14 de agosto del 2011.

Un día muy especial para mí. Porque fue el día en el que iba a comenzar el cambio de mi vida. Ese giro de ciento ochenta grados que tantísimo necesitaba. Y la persona que lo oportunase iba a ser alguien muy especial.

Mi vida siempre ha sido como ese fantástico circuito de fichas de dominó que tanto ansiamos ver en diciembre. El 14 de agosto fue el gran día en que decidí darle el pequeño impulso a la primera ficha, y desde entonces, tan sólo he tenido que esperar que el resto caigan por sí solas. Por inercia. Con la misma fuerza que la primera.

En tan sólo un año, cuatro meses y veinte días he cambiado totalmente, tanto que ni siquiera reconozco a mi antigua yo. He pasado de vivir llorando, a sonreír mientras escribo esto.

He aprendido mucho este último año. He aprendido que... las cosas nunca son como parecen. Bueno... la mayoría de las veces, más bien.

He aprendido que las personas pueden cambiar a bien. O mejor dicho, dejar sus complejos atrás y resaltar sus virtudes, abandonadas en el fondo de un corazón frío que vuelve a latir con paciencia, amor y tiempo.

He aprendido que, cuando menos lo esperas, llega alguien que mira a través de ti y te da una segunda oportunidad. Y quién sabe si una tercera o cuarta, aunque prefiero no comprobarlo.

He aprendido que la persona de la que menos esperabas una traición puede hacerte más daño que cualquier otra persona, tal vez incluso sin intención de hacerlo. Y la verdad es que es la traición que más duele, la de la persona que siempre estuvo contigo mientras los demás te traicionaban.

He aprendido que la gente que menos esperas es la que tiene los brazos abiertos para ti.

He aprendido que los viejos amigos siempre te sacan una sonrisa, pase el tiempo que pase.

He aprendido que el pelo corto me sienta mejor que el largo. Que mi castaño natural me sienta mejor que el rubio pollo, y que un buen corrector de ojeras y una buena base me sienta de maravilla para tapar ese blanco muerto que tengo por cara. Y que quepo en unos leggins de "Bershka".. Esto último no termino de creérmelo.

He aprendido que, por más en serio que quieras hablarle a tus padres, siempre te tomarán a cachondeo.

He aprendido que hay cosas que nunca cambian. Como la estupidez de mi hermano, que ni crece ni disminuye, sino que se mantiene intacta.

He aprendido que la vida puede pasar de ser horrible a ser preciosa con el mero hecho de cambiar de aires o de compañía.

He aprendido que la vida sólo puede ser horrible si te rodeas de gente que no te quiere. Los que te quieren siempre te sacan una sonrisa, incluso en el fin del mundo. Que te den, 21 de diciembre.

He aprendido a valorar la vida. He aprendido a valorar lo que tengo, gracias a ti.

Mi niño precioso de 22 años y 2 días.

Por otro lado, este año ha aparecido en mi vida alguien muy especial. Jamás pensé que podría querer tanto a una cosita tan pequeña.

Hablo de Kero, por supuesto. Mi pequeño hurón, que vino destetado prematuramente y creciendo a base de pan mojado en leche y lonchas de chorizo y salchichón, y ahora es un osote formato longaniza precioso. Gracias a él he aprendido a tener coraje, perseverancia, y la valentía de dejar la mano pese a saber que me esperaba un gran mordisco. Sólo él podría haberme enseñado a tener esa paciencia. Sóooolo él. Yo soy más de enseñar a los demás a tener paciencia, como con mi nene, que tiene el cielo ganado por aguantarme tanto. Pero Kero me ha enseñado a tenerla a mí, todo un logro.

Kero me ha enseñado que por no ser más grande no se tiene el corazón más pequeño. Me ha sacado grandes carcajadas con pequeños actos, y se ha acurrucado en mi regazo y me ha hinchado a lametones cada vez que me he enfadado con mi niño. Ha sido, y es, un gran apoyo cuando más lo necesito. Todas las lágrimas derramadas por sus comportamientos fuera de lugar y sus mordiscos han merecido la pena, pues ahora tengo un gran compañero peludo.

Despertarte por la mañana e ir a verlo. Meter la mano en su cubito de peluche, y ver que está frito y enroscado dentro. Que se despierte un poco y haga quejiditos mientras lo acaricias, para meterse tu mano en la boca y mordisquearte un poco los dedos y lamerte a modo de saludo. Que salga a saludarte con esa carita adormilada, se estire en el césped y vaya en busca de tus pies para jugar un rato. Y tras jugar, que se quede dormido en tu regazo. La verdad es que no tiene precio.

Por otro lado, y volviendo al aprendizaje, este año he aprendido que no debo volar más con Vueling. Estoy segura que fue una señal divina para que no vuelva a arriesgarme la vida con ellos. Segurísima.

Otro hecho insólito es que este año ha sido la primera vez que me he pegado un viaje de cuatro horas y media (retraso del avión incluido) para estar tres días con la persona que amo. Aunque debo reconocer que, pese a haber acabado con dos horas de coche extras, mareo y vómitos incluidos, mereció la pena. Si sólo hubiese ido para darle un beso y volverme, también la habría merecido. Así que no me quejo.

Qué más, qué más... ¡Ah, sí! Creo que ha sido la primera vez que he jugado a una Play 3. He de reconocer que la noche de Domino's, Tekken, Assassins Creed 3 y mi amor fue sublime. La repetiría cada noche del resto de mi vida. Aunque creo que no puede compararse a la última noche que pasé contigo. Aquel día.. Aquella noche..

Creo que fueron los más felices de mi vida, pese a las lágrimas. De hecho, creo que fueron perfectos precisamente por eso último.

Sentí una atención, un cariño y una comprensión que no creo haber recibido nunca. Porque tú.. Estabas distinto. Estabas vulnerable.
Y siento confesarte que.. me gustaba. Aunque no sea lo propio. Me gustaba saber que tú sentías lo mismo que yo, en todos los sentidos. Que no eras tan frío. Sentí que confiabas en mí como.. Como nunca lo habías hecho. Que una parte de tu corazón que siempre había permanecido cerrada con llave, de repente se abría. Y aquello fue una sorpresa para mí, porque yo siempre había querido eso. Yo siempre había querido que entre nosotros hubiese esa confianza y complicidad, capaz de olvidar por un momento las vergüenzas o complejos y llorar. Llorar a moco tendido, abrazados, sin vergüenza de que te vea el otro. Para mí aquello fue un sueño hecho realidad. Y aunque probablemente no lo hiciste a propósito, aunque probablemente tú no quisieses que yo te viese así... Te doy las gracias por ello. Porque para mí fue muy importante.

Y por último, he aprendido que cuando pensé que no había 'mote' cariñoso más tierno que "peque", comenzaste a llamarme "petita".

En definitiva, este último año ha sido muy significativo para mí. Y aunque han influido muchos, el que ha hecho posible todo esto has sido tú, mi peque. Porque si no hubieses aparecido en mi vida, yo no habría aprendido. Habría visto las cosas pasar, sin darles valor. Y eso es algo que no me podía permitir ni un día más.

Feliz cumpleaños/año nuevo... Y por mi bien, que sean muchos más juntos.

Probablemente por tu bien sería que salieses corriendo, pero a mí no me conviene, ¡¡¡así que no lo hagas!!! Y sigue aguantándome muchos años más :$

Te quiero.

Gracias por encontrar SIEMPRE la forma de sacarme una sonrisa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario