viernes, 18 de enero de 2013

Caída al vacío

¿Recuerdas cuando te dije que, al caer, yo estaría ahí abajo con los brazos abiertos, esperando por ti para recogerte y que tu caída no fuese tan dura?

¿Recuerdas cuando te dije que jamás podría odiarte?

¿Recuerdas cuando te dije que siempre, siempre iba a estar a tu lado?


Aunque me duele demasiado siquiera pensarlo...

Estoy muy decepcionada y... creo que ya nada de eso es cierto.

Creo que ya no te quiero.

Y no creo que esto vaya a cambiar...


Mi corazón sólo me pide que escriba "te quiero", supongo que porque siempre te he querido, pero mi cabeza no para de repetirme que probablemente sea mentira... Sabes que yo jamás te he mentido, y no pienso hacerlo ahora.

Probablemente sea eso lo que definitivamente nos ha separado. Mi excesiva sinceridad... Pero sabes igual que yo que no puedo renunciar a ella, ni arrepentirme de ser así, aunque con ella le haga daño a los demás. Pensé que lo sabías, y que estabas tan orgulloso de ella como yo. Pero ya he visto que sólo te enorgullecías cuando te convenía. Como todos.


Lo siento... No puedo confiar en alguien así. Yo siempre he sido como soy ante ti, siempre te he mostrado mi interior y mi exterior, mi esencia, mi forma de ser, mi verdadero yo. Ese "yo" suficientemente cruel como para herir a los demás con verdades, ese "yo" incapaz de callarse una opinión. Tú, en cambio, me has fallado. Aun sabiendo cómo soy, me pusiste a prueba y me hiciste pagar por lo que sabías que ocurriría, por no cumplir las que eran tus expectativas. Por no comportarme como tú querías, a sabiendas que el comportamiento que esperabas de mí no era en absoluto el que yo he tenido en los siete años que llevamos de amistad. Me has hecho pagar con tu ausencia, ignorancia, desprecio y abandono tu propio egoísmo.
Algo que yo ni siquiera me he planteado hacer contigo jamás.

Y esta, aunque lo he intentado, no puedo perdonártela.




Adiós.

No hay comentarios:

Publicar un comentario