viernes, 4 de enero de 2013

La vida contigo es un sueño

Acostarme en la cama echándole de menos. Quedarme dormida echando de menos sus caricias, su olor, su voz.. No me queda más remedio. Me consuela saber que cuando termine lo que está haciendo vendrá a hacerme compañía.

Despertarme con el suave movimiento de las sábanas. Al fin ha terminado y viene a quedarse conmigo. Se acuesta a mi lado con cuidado, intenta no despertarme; aunque llevaba tanto rato queriendo que llegase que no despertarme era una pretensión bastante imposible, sobre todo teniendo en cuenta que para acostarse a mi lado tendría que pasar sobre mí tratando de no pisar mis pies.

Escucho sus suspiros, como si tratase de decir "al fin he podido acostarme en mi cama" pero se lo callara, y se dibuja una sonrisa en mi cara. Necesitaba tanto que llegase. Lo echaba tanto de menos.

Me acuesto de lado, de cara a él y me pego a su cuerpo, cerrando los ojos. Respiro ondo, aspirando su aroma y disfrutándolo al máximo. Es como si me diese fuerzas. Necesitaba profundamente su presencia, y al fin estaba conmigo.

Le susurro que le quiero, aunque no estoy segura de que me haya escuchado. Veo que en su cara se dibuja una sonrisa fugaz y me achucha un segundo. Para mí eso es suficiente para poder seguir durmiendo tranquila.

Pego mi cara a la piel de su brazo, tan fría en contraste con mis mofletes calentitos. Me encanta sentir el frío si procede de su piel. Es como si fuese distinto. Como si fuese menos molesto que el frío normal. Supongo que me gusta tanto abrazarlo y estar cerca de él que inconscientemente intento restarle importancia, hasta el punto en que me resulta realmente agradable.

No han pasado ni cinco minutos y ya puedo escuchar sus primeros ronquidos. Cada vez que lo escucho roncar me sobrecoge una gran paz y alegría. Me alegra que duerma plácidamente, se lo merece tras una noche de trabajo. Y me encanta que sea a mi lado.

Por fin mi niño ya está conmigo, durmiendo como un tronco, con su dulce boquita abierta, la pierna suelta y ofreciéndome su enorme brazo como almohada. Ahora sólo es cuestión de tiempo que pueda dormirme...

Buenas noches, mi amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario