viernes, 5 de julio de 2013

Destino

Pasa el tiempo, y echo la vista atrás. Y recuerdo tantas, tantas cosas.

Las recuerdo con una gran sonrisa en la boca, con una gran luz en la cara. Soy feliz.

Me doy cuenta de que he vivido un sueño, y que no quiero que éste acabe. E intento huir de la realidad, como si a pesar de haber dormido más de 12 horas pudiese seguir haciéndolo. Cierro los ojos y me sumerjo en mi sueño perfecto.

Echo de menos tantas cosas. Pero, por otro lado, también hay muchas cosas que viví y ahora no extraño... Cosas que ahora, gracias a Dios, no tengo; y eso me hace sentir muy bien.

Soy de las que piensan que todo ocurre por alguna razón. Que todo ocurre por algo. Y que si algo ocurre no hay que lamentarse, probablemente haya algo bueno detrás de todo esto.

Todos los días tengo la inmensa suerte de hablar con la persona más fantástica y maravillosa del mundo. La persona que tantas sonrisas y carcajadas me ha robado. Y eso no tiene precio.

Soy afortunada. MUY afortunada. Y estoy total y completamente enamorada de esa persona.


martes, 2 de julio de 2013

En el túnel

Cada día me siento más impotente.

Quiero correr, irme a algún lado donde todo esto no exista. Donde pueda tapar mis oídos y realmente deje de escuchar. Aquí por más que cierro mis ojos sigo viendo dolor.

Esto no es lo que yo quiero, no es la vida que quiero llevar. La vida en la que pienso y que me saca una sonrisa es contigo. En lo malo, en lo bueno... Eso no importa, siempre que sea contigo.

Y cada noche que me acuesto y cada mañana que me levanto lo hago pensando en ti, en el sonido de tu risa y el color de tu piel al sonreír. Y me doy cuenta de que ese recuerdo es demasiado lejano. Más de lo que quiero, más de lo que pretendo.

Intento hacerte feliz y no puedo. Intento ser feliz y no puedo. Pero de repente oigo una carcajada tuya y mi mundo oscuro se ilumina, como un haz de luz. Y esa luz me dura todo el día. Y ese recuerdo me dura semanas. Ya me doy por satisfecha.

Pero ahora quieres desaparecer de mi mundo y no darme la oportunidad de intentar volver a iluminarlo. Y eso no es lo que yo quiero. Y no creo que vaya a serlo nunca.

Esas noches bajo las sábanas, escuchando tus ronquidos y sintiendo el calor de tu piel, el frío del brazo que siempre dejas desnudo y me dejas usar de almohada. Las cosquillas que me hacen los vellos de tu pecho en la nariz mientras respiras. Los besos breves y rápidos que me das recién despierto, con tu carita pálida y el pelo despeinado.

Los crêpes con chocolate con los que me sorprendiste aquella mañana en mi casa de campo.

La tarde que nos bañamos juntos en mi piscina, cuando mis padres se fueron.

Nuestra escapada nocturna a Vic.

Los mojitos de San Juan en Mataró, y cómo me quemé los dedos previamente porque ambos sabemos que soy muy torpe, sobre todo con los mecheros.

La mañana que me despertaron los pajaritos de tu patio a las 7 y no me dejaron dormir. Hijos de puta.

Mis escapadas nocturnas de tu antigua habitación a la nueva para dormir contigo sin que tus padres se enterasen.

El Frappuccino en La Maquinista.

Nuestro primer beso en el Aeropuerto.

Nuestra primera vez en el hotel Sidorme.

Nuestro primer Showarma juntos.

Nuestra primera tarde de compras en el "Plaza Mayor 2.0", que tuvimos que salir corriendo porque ningún abrigo bajaba de los 200€.

El primer corte que me dio tu padre, "el ayudante de Papá Noel".

La cama doble en el suelo, que no sirvió de nada porque al final yo siempre acababa apretujada contigo en tu colchón por miedo al espejo y mis recuerdos de Insidious.

La primera vez que jugaste con Kero, y él prefería jugar con tus deportivas.

La tarde que fuimos en las barquitas del Parque de la Batería, que no querías pero te acabé convenciendo.

Mi primera vez en Foster's, contigo.

Las partidas al Air Hockey, a las que siempre SIEMPRE me ganas, y tu sonrisa triunfal al final, ligadas a tus carcajadas cuando me quejo y me pico contigo. Te encanta hacerme rabiar. Y a mí también.

Los intentos por conseguir algún peluche en las grúas.

La tarde de cosquillas en tu cama la última vez que fui.

La ilusión e inmensa felicidad cuando te veo aparecer en el aeropuerto y sé que en unos segundos te voy a poder abrazar y besar como nunca antes he hecho.

Por todos los momentos en los que hemos sido felices juntos, no quiero rendirme. No quiero dejarlo. Porque tenemos que seguir creando juntos miles y millones de recuerdos felices, como hasta ahora.

Sé que he estado insoportable últimamente, que mi paciencia ha flaqueado, y lo siento. Pero esto es nuevo para mí. Yo jamás había vivido una situación tan complicada, y no necesito dejarte... Lo que necesito es tiempo y paciencia. No necesito a otra persona, te necesito a ti. Y aunque tú ahora mismo no puedes darme todo cuanto quiero sólo es cuestión de tiempo que puedas. Hemos estado un año y medio MUY felices, por lo menos yo. Y no voy a dejar que medio año se cargue toda la vida que tengo por delante contigo. Porque perderte será uno de los peores errores que pueda cometer en mi vida, y no voy a permitírmelo.

Porque te amo. Y voy a seguir amándote... ni el dinero ni la distancia van a destrozar lo que siento por ti.

Vamos a superar esto. Juntos. 

Cuando estoy contigo no necesito tapar mis oídos, ni cerrar mis ojos. Cuando te tengo cerca los problemas no existen. Y el lugar que busco es entre tus brazos. 

Déjame quererte. 

Quiéreme.