martes, 20 de diciembre de 2011

¿Necesidad? ¿Deseo?

Tal vez ahora mismo solo necesito un poco de apoyo. Pero no sé dónde encontrarlo.

Me siento tan hundida que no sé a qué agarrarme, no sé en qué apoyarme ahora mismo para no hundirme completamente en el fango, y poder permitirme salir a la superficie. A respirar.

Ciertamente tal vez ni siquiera he estado arriba jamás. Toda mi vida he vivido en un enorme vacío, un enorme agujero negro que me succiona y no me deja ver la luz. Aunque estoy completamente segura de que estoy ahí porque así lo quiero.

O tal vez no lo quiero, pero NECESITO estarlo. Esa es palabra. Necesidad.

Tal vez mi mente necesita estar podrida. Tal vez siempre necesito un motivo por el cual sentirme mal; si no no me siento viva. Aunque bueno, ¿qué tipo de vida es aquella llena de lágrimas y desilusión? Mi vida.

Es toda aquella llena de inseguridades y miedos que te impiden seguir adelante. Que te impiden mirar hacia arriba para ver el sol.

La verdad es que es como si tuviese una cadena atada al cuello, que no me deja moverme. Como aquel marzo del 2007. ¿O era 2006? La verdad es que ni siquiera puedo recordar cuándo fue.

Cadena corrediza y fría envolviendo mi cuello, cuyo extremo opuesto permanecía atado a la lámpara de mi habitación. Y curiosamente en aquel momento me sentía... ¿Bien? No sé, en aquel entonces era lo que más deseaba. ¿O tal vez la palabra es, de nuevo, NECESITABA?

Necesidad. Una palabra muy corriente, pero que seguramente ni siquiera estoy usando de la forma adecuada. Aunque la verdad es que lo sentía así. NECESITABA escapar.

Escapar de la vida con una cadena. Y ahora, precisamente, necesito escapar de la cadena para ATARME a la VIDA.

Qué de vueltas da todo. Qué confusa estoy. Y qué poco comprendo de mí misma, y del mundo.

Me siento tan pequeña.

SOY tan pequeña.

NECESITO un empujón...

Necesito TU ayuda. O caeré. Tal y como estoy cayendo ahora mismo. Y, cariño... Si caigo esta vez, no sé si sabré volver a levantarme de nuevo. No sé si podré.

Lo que sí que sé, y tengo muy claro, es que no puedo con esto sola.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Sentimientos

Es él quien me demuestra que no tengo nada que envidiarle a ninguna chica, que ninguna es superior a mí.
Es él quien me hace sentir única, especial... Y perfecta, aunque no lo sea.
Es él quien me saca una sonrisa cuando lo necesito. El que hace que sea feliz. El que me pone la piel de gallina con solo una palabra.
Es él quien hace que me ponga tan nerviosa y caliente, que me entran calores, me pongo roja y me mareo. La única persona capaz de hacer eso.
Y es la única persona capaz de sacarme de la cabeza toda la mierda que empieza a pudrirla.
El único que saca de mi corazón todo mal sentimiento, para que pueda sacar a relucir lo mejor de mí.
El único que me hace sentir un poco más humana, y hace que deje mi escudo a un lado y muestre mi corazón.
Con él me siento tan vulnerable... Y al mismo tiempo invencible. Junto a él soy capaz de cualquier cosa, con muchísima fuerza...
Pero al mismo tiempo sé que cuando quiera hacerme daño, seré la persona, o el ser, más vulnerable que ha existido jamás.
Y no sé si eso es bueno, si debería. Pero lo cierto es que confío plenamente en él. Y en cierto modo sé que jamás va a hacerme daño.
Al menos no intencionadamente. Pero todos sabemos que a veces nos sentimos atacados. Un malentendido. Una confusión. Un escudo. Y caput.
Con un segundo que se sienta atacado y quiera defenderse, yo ya habré caído. Completamente. Como un pequeño ser indefenso.
Y solo querré abrazarme a él, a su protección, abrazarme a su pecho y no soltarle. Sin tener en cuenta que es él quien me ataca.
Y aunque sé que nunca me ha hecho tanto daño, que todo es hipotético, me da miedo. Me da miedo ser tan vulnerable.
Pero, qué coño... Si es él quien me da la fuerza para seguir levantándome cada mañana con una sonrisa. Que le jodan a la inseguridad.
Le quiero tantísimo... Tanto tanto tanto...
Cree que le tengo idealizado. A ver cuándo se da cuenta de que no me importa el físico, ni sus problemas, ni sus defectos, ni nada de eso.
A ver cuándo se da cuenta de que lo que realmente me importa es cómo me siento cuando estoy con él. Cómo soy cuando estoy con él.
Lo que realmente amo, es cómo soy desde que le conozco. Cómo me siento. Cómo pienso. Cómo me comporto.
Lo feliz que me hace ser solo con una sonrisa. Solo con una palabra. Solo con un "te quiero". Qué coño, solo con un "hola".
Solo con la idea, con la esperanza de que tal vez pueda hacerle un poquito más feliz. Con eso, ya me siento la persona más feliz del mundo.
Y eso, mi vida... Eso no se puede idealizar. Eso o se siente, o no se siente. Y yo lo siento. Por ti. TE QUIERO.
Y se lo gritaría a todo el mundo si me dejases. Si quisieses. Porque no me importa que todos lo sepan. Lo que me importa es que lo sepas tú.
Y si tuviese la certeza de que no me iba a dificultar el ir a verte, se lo diría incluso a mis padres: Papá, tengo novio.
Es un chico de 20 años, se llama Dani, y vive en Barcelona. Lo conocí en internet hace tres meses y estoy ENAMORADA hasta las trancas de él.
Me habla y me trata como si fuese su mundo, y me hace sentir la chica más maravillosa que existe. Es realmente encantador.
Es el mejor chico que he conocido en toda mi vida. El que más feliz me ha hecho, papá.
Y nada me haría más feliz que saber cómo es un abrazo suyo papá. Un beso. Una caricia. Poder mirarle a los ojos y ver su sonrisa.
Soy tan feliz cuando me habla. Soy TAN feliz. Que se me llenan los ojos de lágrimas cada vez que me dice "te quiero", de felicidad.
Y tal vez sea una locura, papá. Tal vez me he enamorado muy pronto. Tal vez ni siquiera sé lo que es el amor aún.
Pero solo el amor puede hacer que me sienta tan feliz. Lo sé. Sé que solo el amor puede hacerme sentir así de bien.
Así que no sé si es el amor de mi vida. Seguramente no lo sea. Soy tan pequeña aún. Cómo voy a saberlo.
Pero, ¿y si lo es? Déjame intentarlo. Déjame quererle. Déjame ir con él cada vez que pueda. Por favor, papá. Estoy TAN enamorada.
Es la primera vez que siento algo tan fuerte. Y además por alguien que está tan lejos. Por alguien que jamás he visto, o sentido.
Pero me hace más feliz que cualquier otra persona que haya podido conocer cara a cara. Y eso es realmente increíble. Que sea tan feliz.
Me encantaría presentártelo papi. Que lo conocieses y mamá y tú, y Andrés, me dijéseis qué os parece, con una gran sonrisa.
Y que estuviéseis tan felices como yo por haberlo conocido.
Todo esto le diría. Y tal vez me entusiasmaría tanto, que le hablaría aún más de ti.
Porque me siento tan feliz de haberte conocido que no quiero ocultárselo a absolutamente nadie.
Obviamente no se lo voy a contar a mis padres. No es lo mismo que piensen que voy a ver a dos amigos, a que voy a ver a mi novio cuando vaya.
Pero lo cierto es que estoy deseando que llegue el día en que no tenga que ser un secreto.
Y sé que va a pasar mucho tiempo hasta entonces. Lo sé. Pero bueno... soñar es gratis, y de ilusiones también se vive.
Sé que llegará el día en que deje de pensar que te avergüenzas de mí, y que pensaré "quiere ser discreto, símplemente".
Pero no puedo evitar sentirme insegura y pensar "si le preguntasen, ¿realmente sería sincero, o mentiría y diría que no tiene nada conmigo?".
Me da miedo la idea de que le de igual perderme, o que no le diga nunca a nadie lo nuestro. Me da miedo que no me valore.
Que no me tenga en cuenta, o... Muchas cosas más que no tiene sentido que piense, pero no lo puedo evitar. Tengo tanto miedo.

Ojalá...

Ojalá pudiese dejar de llorar. Dejar de sentir tanto odio. Ojalá...
Ojalá no discutiésemos cada día.
Ojalá pudiese hacerte feliz.
Ojalá creyeses en la felicidad.
Ojalá te hubiese hecho aunque sea creer en la felicidad, solo un segundo.
Ojalá solo una sonrisa bastase.
Ojalá pudiese quitarte todas las pesadillas de la cabeza.
Ojalá se solucionasen todos tus problemas.
Ojalá pudieses dormir en paz cada noche.
Ojalá no fuese yo quien te quita el sueño.
Ojalá no pensases más en ella, y en todo el daño que te hizo.
Ojalá siempre llevases una sonrisa en la cara.
Ojalá fuese yo el motivo de todas tus sonrisas.
Ojalá siempre comieses y durmieses bien.
Ojalá fuese capaz de hacer algo.
Ojalá no tuvieses que coger tu coche nunca más, para irte a desahogarte.
Ojalá pudiese abrazarte y hacerte sentir mejor.
Ojalá pudiese besarte y hacer que te olvidases del mundo entero.
Ojalá pudiese mirarte a los ojos.
Ojalá me quisieses como yo a ti.
Ojalá nunca sintiese que te avergüenzas de mí o de nuestra relación.
Ojalá no te importase decirme "te quiero" abiertamente, sin disimular ni bromear.
Ojalá estuvieses orgulloso de mí.
Ojalá estuvieses orgulloso de estar conmigo.
Ojalá pudiese sonreír a tu lado, mientras te cojo la mano y damos un paseo.
Ojalá se acabasen todas mis dudas.
Ojalá no discutiésemos nunca más, o al menos no por tonterías.
Me siento tan impotente. Tan inútil.
Ojalá todo fuese perfecto, aunque la perfección no exista.
Ojalá no me volviese a sentir mal por tu culpa.
Ojalá pudiese concentrarme.
Ojalá estuvieses aquí conmigo.
Te quiero tantísimo...
Deseo tanto abrazarte...
Te echo mucho de menos. Lo sabes... ¿no?

viernes, 18 de noviembre de 2011

Vacío, inseguridad, miedo

Y pensar que creí que sería especial

Y pensar que creí que sería única, que esta vez sería diferente.

Hola de nuevo, ¿cómo estás? ¿Dónde has estado?

No, no te he necesitado. He sido muy feliz sin ti. Pero imaginaba que volverías.

Imaginaba que estar sin ti era demasiado bueno. Demasiado fácil.

Siempre supe que volverías, pero jamás pensé que sería tan pronto.

Celos, inseguridad. ¿Por qué pensé que sería distinto?

Vuelven viejos recuerdos a mi mente, y el miedo de que pase lo mismo contigo.

Tengo tantísimo miedo.

Solo puedo llorar mientras escribo, intentar cantar música, cantar canciones que ni siquiera sé pronunciar, con tal de mantener la mente distraída. Pero no puedo.

A cada estrofa se me escapa el aliento. Salen las lágrimas, el llanto, la desesperación, el miedo, los celos, la inseguridad, el pánico. Tengo tantísimo miedo.

Quiero correr, correr lejos y no mirar atrás. No quiero mirar atrás jamás. No quiero volver a eso.

Tal vez sea más feliz sola. Sin ti. Sin nadie.

Vivir metida en mi habitación, y no salir nunca. No hablar con nadie; me harán daño.

No quiero que me hieran más. No quiero sentir esta ansiedad que me ahoga nunca más.

¿Qué te digo yo ahora? ¿Qué hago? ¿Qué puedo hacer?

Más que llorar y gritar que no quiero perderte. Tengo tantísimo miedo.

Miedo, miedo, miedo... Dolor. Tengo el corazón hecho polvo.

No sé qué hacer. No puedo parar de llorar.

Tengo tanto miedo.

Quiero dejar de llorar. No merece la pena sentir tanto dolor.

Ahora la que necesita irse con el coche soy yo.

Ven, por favor. Por Dios. Ven y dame un puto abrazo. Dime que todo irá bien, que solo tienes ojos para mí. Que me quieres, que me amas. Dime que soy tu mundo. Dime que estás enamorado de mí, de todo lo que soy. Dime que no quieres vivir sin mí. Que podrías hacerlo, pero que tu vida es más feliz si la vives a mi lado. Dime que no tienes ojos para ninguna más. Dime que todo ha sido un malentendido. Dime que nada es lo que parece.

Mírame a los ojos y demuéstrame tu amor. Desnúdame en la cama y hazme sentirlo. Haz que sienta el calor que tanto me falta. Haz que sea feliz. Demuéstrame que soy tu mundo, que soy "tu vida entera". No me lo digas. Demuéstramelo. Haz que lo sienta.

Alimenta mi corazón de ilusiones, y no se las quites luego. Déjame vivir en la ilusión de verte día tras día, y saber que soy tuya, y tú eres mío. Haz que mi inseguridad desaparezca, haz que me sienta realmente feliz. Haz que te ame a cada segundo, ámame a cada segundo.

Dime que todo irá bien. Dime que no es nada, que lo olvide. Explícame detalle a detalle qué ha pasado. Dime por qué me duele tanto, dime por qué no debo sufrir. Dime que no tiene importancia.

Dime todas las mentiras que me decía él, y demuéstrame que no son mentiras esta vez, que puedo confiar en ti.

Demuéstrame lo indemostrable. Hazme sentir mentiras. Hazme pensar en lo impensable. Hazme creer lo increíble.

Hazme respirar amor.

...Hazme feliz...

No me engañes... Y si no soy más que un juego... Tírame ya a la basura, por favor...

Sé que todo esto no ha sido un juego... Pero es lo que siento...

Quiero pensar que jamás lo ha sido...

Pero no puedo evitarlo... No puedo...

NO PUEDO.

Me tiembla todo el cuerpo.

No puedo respirar.

Hiperventilo...

Siento un cosquilleo en el pecho que me quema, que me duele. Hace que se me encoja el corazón.

Y de repente me siento cayendo en un gran vacío. Un enorme vacío.

Solo de pensar en perderte...

viernes, 21 de octubre de 2011

Sonrisas fugaces

Sonrisas que son como las estrellas fugaces, pues, al igual que mi felicidad, aparecen de repente y en un instante se van. Sonrisas que son como las hojas de los árboles, pues alomejor están verdes y frescas, y luego se caen, se barren y desaparecen. Son sonrisas fugaces, como yo les digo, pues permanecen poco tiempo y si realmente puedes verla o sentirla, eres afortunado, pues no se ven todos los días. No se ven sonrisas sinceras.

Y así es mi amor, llegó a su máximo explendor, y luego desapareció. Desapareció en el cielo, o el infierno, su elección. Creo que fue al infierno, pues en cenizas se convirtió, y luego desapareció. Como todo, como mi corazón.

Un corazón tan ardiente que luego se apaga o desaparece. Como toda mi ilusión.

Una ilusión que se ilumina, que por sí sola brilla, y se apaga sin dejar rastro de dónde estuvo, a dónde llegó.

Una persona tan fácil de reemplazar que cualquier persona llega y toma su lugar.

Pues cualquier persona puede tapar ese hueco en su corazón, si ese hueco lo ocupaba yo.

Y siento que todo se acaba, se hunde, se tapa, con una niebla que me ataca. Una niebla que me cubre todo el cuerpo, y en especial el corazón, una niebla que tapa mi alma, y ni lo piensa, me mata.

Creo que no ha llegado aquel alma que me vea irreemplazable, un alma que me quiera y que se una a mí, a respirar mi propio aire.

Quiero que llegue el día en que mi verdadero amor vuelva de la lejanía...

Quiero que llegue la noche, para hundirme sin reproches, a las sombras y a la muerte que por ende aparecen.

Y morir;  sin ti.

jueves, 20 de octubre de 2011

Marinero a la deriva

Me encuentro perdido entre dos mares, a la deriva. Inmerso en las aguas de su pelo, de su aroma, de su belleza, de su rima. Vertido cual salsa, cual otoño barrido. Sin poder siquiera tenerme en pie, mantenerme erguido. Me quedo en mi barco, balanceado. Pienso en huir, escapar a nado. Mas, eso ¿de qué serviría? Seguro estoy de que moriría. Así pues me mantengo tumbado, sintiéndome apaleado, sin fuerzas, sin energía ni fortaleza para abrir los ojos y mirar hacia otro lado. Solo puedo mantener mis ojos cerrados, como cerrojos oxidados. Deseo tanto escapar, poder levantarme e irme a otro lugar. Irme con ella, mi musa, mi montaña rusa; aquella mujer ilusa que creyó en mi palabra cuando solo sabía mentir. Solo la hice sufrir. Y aquí me hallo, sintiéndome culpable por todo ensayo de felicidad desperdiciado. Deseando besar unos labios que se han escapado. Deseando aquella mujer que de mi vida se ha marchado, y sabiendo, a mi pesar, que jamás volverá a mi lado.

Lo siento tanto, mi vida. Mi pérdida más sentida.

Mi vida entera, querida.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Patético

¿Inseguridad? ¿Confianza en sí mismo? Y una mierda. Tengo miedo, tengo mucho miedo. Estoy tan, tan asustado... Solo me queda cerrar los ojos y evadirme, o abrirlos y lanzarme al vacío con la esperanza de que al final, solo haya luz. Una luz que me acoja en sus brazos y me haga sentir paz...

Hola. Me llamo... Ni siquiera quiero recordar mi nombre.

Solo soy un borracho, en mitad de la calle. En la madrugada. Con una botella de vodka en la mano, y más alcohol que sangre en las venas.

En realidad no deseo recordar nada, absolutamente nada. Ningún aspecto de mi vida. Ningún aspecto de mí. No quiero recordar mi nombre. Tampoco el suyo.

Tampoco el de ella...

Ella... Bendita mujer. Aquella que me arrebató todo cuanto tuve. Suave como una flor. Como acariciar los pétalos de una rosa roja, aterciopelada, y al mismo tiempo resbaladiza como la seda. Suave como la piel mojada, bajo el sol tras nadar en el mar. Suave... Tan suave...

Y tierna. Tan tierna como un peluche, al que siempre quieres abrazar. Tan blandita... Recuerdo que me encantaba recostarme sobre su barriguita. Oír su corazón, e incluso cómo se movía su estómago al hacer la digestión.

Joder, me gustaba tanto sentir su calor.

Cómo acariciaba mi pelo, delicada, como si tuviese miedo de romperme. Como si pudiese hacerlo. Y estoy completamente seguro, ahora, de que ella era más consciente que yo del daño que podría hacerme.

Recuerdo cuando su pancita ya no era tan plana y blandita. Comenzó a crecer y a volverse más dura, aunque nunca perdió esa suavidad que tenía. Antes adoraba pegar la oreja a oír su corazón, y ahora podía escuchar dos. Quería escuchar dos. Aunque tan solo notaba cómo nuestro bebé se movía y daba pequeñas patadas en las paredes de su madre, como si quisiese tocar mi oreja con su diminuto pie.

Joder, las quería tanto...

Y mientras las lágrimas no paran de salir, no puedo hacer más que darle otro trago a la botella. Bendita botella, que me hace olvidar. He olvidado incluso mi nombre, y aún puedo recordar el suyo...

Un día todo se complicó.

"Vete"

"No quiero verte más, jamás"

"Bájame del coche"

...

Caímos. Caímos por el precipicio aquella noche. Se me fue de las manos. No puedo aún creer cómo pudo ocurrir.

"¿Hay otra verdad?"

"Solo tengo ojos para ti"

"Sabes que hay otra, ¿por qué no puedes decirme la verdad?"

"¡¡¡QUE NO HAY OTRA, JODER!!!"

"Bájame del coche"

....

"¡Bájame del coche joder! ¡¡¡NOS VAMOS A MATAR, ERIC. PARA EL JODIDO COCHE Y DÉJAME BAJAR!!!"


Y había otra. La hubo. Ella tenía razón y no quería reconocerlo. Joder, no quería fastidiarlo todo. Y realmente lo hice. Lo jodí.

La maté.

Maté al fruto de nuestro amor. Y casi la mato a ella...

Y ahora ella vive en pena. Muerta en vida. Y echo tanto de menos ver su sonrisa.

Pero ella no sonreirá más. Porque no existe vida en su pecho. Ni en su barriga. Ni en su corazón.

Porque sin esa máquina su corazón no late. Porque sin esa máquina sus pulmones no funcionan. Porque sin esa máquina ella no existe.

Y tengo tantas ganas de abrazarla. De volver a sentir nuestra niña golpear mi oreja. De sentir cómo se ríe, y nuestro bebé se ríe con ella. Tengo tantas ganas de tocar su piel de nuevo y ver cómo se eriza.

Y ahora le digo "te amo", pero ni siquiera responde.




A veces me pregunto qué es más patético, si beber para olvidarme de ella, o hacerlo porque quiero olvidarme a mí mismo.

Creo que lo patético no es beber, sino seguir con mi vida mientras le arrebaté la suya, y querer además que ni siquiera permanezca en mi asqueroso y oscuro corazón, roto, y sin latir por ella.

martes, 4 de octubre de 2011

Nunca es suficiente

Resulta curioso.
Cuántas veces me he esforzado en hacer las cosas bien,
y nunca es suficiente.

Me lo dijo mi padre, "nunca llegarás a ser nada,
porque no sabes hacer nada".
Y seguramente tiene razón.

Esforzarse no es suficiente, me dijo él.
Y está en lo correcto. De nada sirve esforzarse si no consigues nada.
Pues el esfuerzo no ha sido recompensado,
y por tanto, ha sido inútil.

Y ahora mismo me siento inútil, precisamente.
Porque no he conseguido absolutamente nada.
Y eso me duele, porque me da la sensación de que estoy llegando tarde.

De hecho, seguramente ya he llegado tarde.
Pero, ¿qué voy a hacer? ¿Voy a tirarme al suelo a llorar?

No.

Voy a levantarme, secarme las lágrimas que, sin poder evitarlo,
dejé correr por mis mejillas y voy a seguir luchando.
Porque estoy en potencia de ser lo que yo quiera ser.

Tal vez dentro de unos meses me de cuenta de que, de nuevo,
todo el esfuerzo ha sido inútil, ya que tal vez no habré conseguido nada.

Pero... ¿Y si no es así? ¿Y si lo consigo?

Estoy completamente dispuesta a averiguarlo por mí misma.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Podría ser perfecto

Y aquí me encuentro, esperándote.

Puedo escuchar a mi alrededor. Los grillos cantando, el agua cayendo. Los aviones pasando. El viento soplando, moviendo las hojas de los árboles. Las ratas corriendo alrededor de mi casa, huyendo de Toffee, el gato persa de la vecina. El ventilador del techo moviéndose, Led Zeppelin sonando desde el portátil. Las teclas pulsándose con mis dedos. Puedo escuchar tantas cosas.

Y podría ser perfecto. Sería perfecto si también pudiese oír tu voz. Solo faltas tú para que esto sea el paraíso.

Pero no estás. Así que me quedo esperándote, deleitándome con todos estos sonidos. Con toda esta paz.

Puedo ver a través de mi ventana las pequeñas lucecitas de todas las casas del pueblo de enfrente. Puedo ver los árboles por la ventana lateral de la habitación. Puedo ver mis dedos tecleando, una pantalla llena de letras, una cama grande y vacía, mi escritorio desordenado... Puedo ver tantas cosas...

Y podría ser perfecto. Sería perfecto si también pudiese ver tus ojos. Solo faltas tú para que esto sea el paraíso.

Pero no estás. Así que me quedo esperándote, deleitándome con todas estas maravillosas vistas. Con toda esta paz.


Puedo sentir el aire que entra por la ventana, que a su vez es impulsado por el ventilador de mi techo. Puedo sentir las teclas del portátil, el escritorio barnizado, el acolchado sillón de mi hermano, el frío suelo en mis pies... Puedo sentir tantas cosas...

Y podría ser perfecto. Sería perfecto si también pudiese sentir tu piel. Solo faltas tú para que esto sea el paraíso.

Pero no estás. Así que me quedo esperándote, deleitándome con todas estas maravillosas sensaciones. Con toda esta paz.

Puedo oler el aire fresco, la comida que está preparando mi madre, la humedad del agua, el incienso anti-mosquitos... Puedo oler tantas cosas...

Y podría ser perfecto. Sería perfecto si también pudiese oler tu aroma. Solo faltas tú para que esto sea el paraíso.

Pero no estás. Así que me quedo esperándote, deleitándome con todos estos maravillosos aromas. Con toda esta paz.

Podría ser perfecto, si estuvieses tú. Tumbado en mi cama vacía, mirándome con esos ojos marrones preciosos, y hablándome con esa voz aterciopelada que me eriza la piel. Acariciando mi piel con tus manos, erizándomela. Acercándome a ti lo suficiente para poder oler tu pelo, tu cuello, tu cuerpo entero...

Podría ser perfecto, contigo. Pero no estás.

Así que me quedo aquí, esperándote. Deleitándome con esas magníficas sensaciones que solo puedo imaginar, y soñando que pronto podré sentirlo tal y como me imagino. Soñando que pronto podré estar contigo.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Inútil

A veces me pregunto por qué no sé hacer nada bien. Por qué no sé hacer felices a los demás, ni siquiera a las personas que más amo.

Conmigo nada puede ser perfecto. Creo que lo tengo asumido.

Intento robar una sonrisa, y tarde o temprano robo una lágrima por cada sonrisa anterior.

Me siento una completa inutil en el amor. No sé hacer feliz a nadie. Tal vez por ello estoy destinada a estar sola.

Necesito tanto un puto abrazo. Un abrazo tuyo. Necesito tanto dártelo.

Necesito tanto poder llorar sobre tu hombro, y esperar a que seas tú quien me robe una sonrisa.

Te necesito tanto, a ti.

Pero es tarde. No paro de joderla día tras día. Parece que solo sé herir a los demás. Que solo sé hacer daño a la persona que más cerca tengo.

O a la que tengo más lejos, según lo veo. 

Y es que algo es seguro: siempre voy a hacer daño a la persona que más amo. Muy a mi pesar.

Pues aunque lo que más feliz me hace es verle sonreír, siempre la causa de sus lágrimas voy a ser yo.

Jodida inútil, que no sabe amar.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Un beso tuyo

Algo indescriptible. No tanto por lo increíble que es, sino porque literalmente no puedo describirlo. Aunque me muero de ganas de hacerlo.

Estoy segura de que serán los labios más dulces que habré probado jamás. Los más suaves, los más tiernos, los más carnosos...

Los besos con más amor que habré sentido en mi vida. Los besos que con más deseo y más ternura habré dado nunca.

Pero estoy cansada de soñar.
Soñar es bueno, liberas toda tu imaginación, y piensas que estás viviendo tus mayores deseos. Pero yo no quiero soñar más. Quiero sentirlo en mi piel.

Quiero sentir tus caricias, tus besos. Tu piel rozando la mía. Que notes cómo se va erizando cada milímetro de mi cuerpo. Que sientas cómo me encojo de placer, al no poder escapar de él. Quiero sentir tu respiración en mi cuello. Cómo te acercas a él suavemente para quedarte a tan solo un centímetro, esperando una señal. Señal que ocurre al segundo, ya que solo el saber que estás ahí me hace jadear un poco. Y que te sigas acercando hasta que lo siento.

Dios mío... Tan suave
Noto la puntita de tu lengua recorrer mi cuello... Tan suave
Que ni siquiera siento que lo estés humedeciendo en un primer momento. Sólo siento tu lengua...

Seguida de tus labios. Me haces cosquillas... Con tus increíbles y apetecibles labios.

Y luego siento tus dientes. Que se clavan en mi piel suave, sin que me duela, pero dándome tanto placer que solo pienso en que me muerdas más fuerte.

Y mientras tanto te aferras a mis pechos, y los aprietas con más firmeza cuando notas lo duros que están, lo caliente que estoy yo.

Quiero dejar de soñar...

Quiero sentirte de una vez.

...Me haces tanta falta...

sábado, 24 de septiembre de 2011

Placer


Recostada en la cama, escuchando música
muevo las caderas al suave compás...
Mientras recorro mi cuerpo con mis dedos.

Mis dedos... Desearía que fuesen los tuyos.
De mi cuello pasan a mi pecho... Acariciándome suavemente.
Duros. Tengo los pezones tan duros...

Imagino que tus labios rozan mi cuello.
Y mi corazón se acelera cada vez más...
Cariño, de pensar en ti estoy tan ardiente...

Pero esto no acaba aquí, acabo de empezar.
Mis manos se deslizan lentamente sobre mi cuerpo,
hasta llegar a la zona prohibida.

Empiezo lento, delicada. 
Acaricio mi entrepierna con la yema de mis dedos,
por encima de mi lencería.

Aún no he hecho casi nada y ya la he mojado.
Suave... Tu voz es tan suave. Tan oscura, y dulce al mismo tiempo.
Tan solo tu voz hace que me estremezca.

Pero no es solo eso. Son tus palabras.
Tan tiernas, tan dulces... Como un caramelo.
Un caramelo que me encantaría saborear en mis labios.

El ritmo de la canción se acelera.
Y yo acelero al mismo tiempo, no aguanto más.
Introduzco mi mano bajo mi lencería...

Mis deditos... Comprueban lo que llevaba rato sintiendo.
Tan mojada, tan caliente... Mis dedos se resbalan..
Y empiezo.

Me acaricio el clítoris al ritmo de la canción.
Me estoy volviendo loca al recordar tu voz,
Al recordar tus dulces palabras, de amor...

Muevo mis caderas, mientras ahogo mis gemidos en la almohada.
El dedo se resbala, no puedo acariciarme con firmeza.
Todo está tan húmedo, pegajoso y caliente...

Me encanta.

Mis gemidos cada vez se vuelven más intensos, 
cada vez más sonoros,
y mi placer cada vez más fuerte.

Me estremezco, no puedo más.
Tengo toda la piel erizada, se contraen los deditos de mis pies.
Me aferro a las sábanas como si me estuviese aferrando a tu piel,
a tu cuerpo. Ojalá fueses tú quien me causa este placer.

Te necesito. Te necesito junto a mí.

Te quiero...


Me encantaría poder estar abrazada a ti ahora mismo. 

...Me siento tan bien...

Recomponiendo mi corazón


Creo que no podría sentirme mejor esta fría noche de Otoño.

Siento como si estuviese flotando
Sobre una esponjosa nube
Como si estuviese explotando
De todo el placer que tuve.

Siento tanta felicidad
Que no sabría expresar
con palabras, algo tan real.
Algo que muchos verían mal.

Estoy cambiando, lo noto.
En mis sonrisas al ver tu foto
O solo al recordar tu rostro,
pues siento que floto.

¿Que floto? ¿Qué digo?
Siento que vuelo,
como un pájaro a su nido.

Y es que esta felicidad anormal
Se debe a ti.
Sí, a ti, encanto.

Se debe a quien me ha escuchado
Quien me ha aguantado.
Se debe a esa persona que, sin conocerme de nada
Me dedicaba horas y horas, para que le contase cómo me sentía.
Aunque tú, mi vida, te sentías mil veces peor que yo.

Y funcionó. 
He caído a sus brazos
cual flor marchita en la tierra.
Cual flor seca... En la hierva,
o en el fresco pasto.

Tu mirada, tu sonrisa
Esos dientecitos presionando tu labio inferior...
Esa sonrisa picarona al verme sonrojada y nerviosa...
Esos jadeos... Esos susurros...
Por favor..
Me vuelves loca.

Me vuelves completamente loca.

Tan solo deseo sentir tu piel rozar la mía
Con delicadeza, con todo el cariño que sientas...
Como si estuvieses tocando los pétalos de una rosa apunto de marchitarse...
Como si fuese lo más delicado y frágil que has visto en toda tu vida...

Y que me hagas sentir el ser más maravilloso del mundo...
Con tu cuerpo, con tus palabras, con tus susurros.

...Con todo tu amor...

viernes, 23 de septiembre de 2011

Otoño


Ya llegó el otoño.
Ah, amado otoño.
Al fin se fue el verano,
y con él, todo el dolor.

Espero un año mejor,
lejos del sufrimiento, del desamor.
Lejos de la desilusión,
del perdón;
del olvido y su color.

Espero un año lejos de ti
De tus labios llenos de hollín.
Llenos de maldad y veneno.
Llenos de mí.

Espero un año feliz
Junto a otra persona,
que me quiera ver sonreír,
que no me quiera ver fingir,
que no me deje sola.

Espero encontrar la felicidad
Aquello que tanto me hace pensar,
dudar y gritar...
¡Gritar de ilusión!
Pues alomejor este año la encuentro,
en algún momento,
sin temor.

Espero sentir un amor sincero
Sin desconsuelo ni "peros".
Un amor verdadero
Con cariño, mimo y esmero.

Espero encontrar a quien amar
A quien hacer feliz
A quien ilusionar,
a alguien cuya sonrisa me haga soñar.

Espero morir de amor, este año.
Un año mejor.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Sueños rotos

Te he perdido. Yo misma he decidido perderte.

Necesito gritar que me duele, mas no puedo.
Siento tanto dolor en mi pecho que me cuesta respirar.
Te veo llorando, dices que es injusto.
Con tus palabras me demuestras que jamás me amaste,
pero yo sí te amé, y tal vez te sigo amando.

Aunque quieras volver conmigo sé que no debo ceder ante el temor,
ante el miedo, la desesperación. Ante el amor que siento por ti.
No puedo rendirme ahora.

Nunca me amaste, pero dices que lo haces
Y como una idiota te creo, tengo la esperanza
Esperanza de que valores lo que has perdido.
Esperanza de que tal vez estés dispuesto a cambiar por mí.
Esperanza de que no vayas a mentirme más,
empezar de cero con un amor sincero.

Dices que has perdido ocho kilos.
Que no paras de llorar, que vas a morirte sin mi amor.
Que te estás muriendo sin mí.

¿Sabes qué te digo?...


Pues muérete, imbécil.