A veces no sé qué es mejor, o peor.
No sé si es mejor imaginar una vida contigo, o sin ti. Más que nada porque soy completamente consciente de que dolerá más la caída si tengo ilusión ahora. Pero no puedo evitarlo.
Una vida contigo, piel a piel, día a día. Llamándote al fijo y diciéndote que estaré en tu casa en quince minutos. Escuchando cómo me replicas, porque quieres recogerme con tu coche para ahorrarme el autobús. Sonriendo cuando sé que tú también lo estás haciendo en ese momento, porque he accedido a tu réplica.
Soy feliz imaginando pequeñas cosas, pequeños detalles. Detalles que me desgarrarán si no se hacen realidad en un futuro. Y por ello intento mentalizarme de que no debo pensar en ellos.
Pero realmente soy feliz haciéndolo. Y no sé si debo disfrutar ahora, o huír. Huír cuanto antes para que la caída no sea tan pesada.
No sé qué es lo correcto, así que supongo que me dejaré llevar.
Con la esperanza de que se hagan realidad, y no tenga que sufrir ninguna caída.
Te quiero.