viernes, 30 de septiembre de 2011

Podría ser perfecto

Y aquí me encuentro, esperándote.

Puedo escuchar a mi alrededor. Los grillos cantando, el agua cayendo. Los aviones pasando. El viento soplando, moviendo las hojas de los árboles. Las ratas corriendo alrededor de mi casa, huyendo de Toffee, el gato persa de la vecina. El ventilador del techo moviéndose, Led Zeppelin sonando desde el portátil. Las teclas pulsándose con mis dedos. Puedo escuchar tantas cosas.

Y podría ser perfecto. Sería perfecto si también pudiese oír tu voz. Solo faltas tú para que esto sea el paraíso.

Pero no estás. Así que me quedo esperándote, deleitándome con todos estos sonidos. Con toda esta paz.

Puedo ver a través de mi ventana las pequeñas lucecitas de todas las casas del pueblo de enfrente. Puedo ver los árboles por la ventana lateral de la habitación. Puedo ver mis dedos tecleando, una pantalla llena de letras, una cama grande y vacía, mi escritorio desordenado... Puedo ver tantas cosas...

Y podría ser perfecto. Sería perfecto si también pudiese ver tus ojos. Solo faltas tú para que esto sea el paraíso.

Pero no estás. Así que me quedo esperándote, deleitándome con todas estas maravillosas vistas. Con toda esta paz.


Puedo sentir el aire que entra por la ventana, que a su vez es impulsado por el ventilador de mi techo. Puedo sentir las teclas del portátil, el escritorio barnizado, el acolchado sillón de mi hermano, el frío suelo en mis pies... Puedo sentir tantas cosas...

Y podría ser perfecto. Sería perfecto si también pudiese sentir tu piel. Solo faltas tú para que esto sea el paraíso.

Pero no estás. Así que me quedo esperándote, deleitándome con todas estas maravillosas sensaciones. Con toda esta paz.

Puedo oler el aire fresco, la comida que está preparando mi madre, la humedad del agua, el incienso anti-mosquitos... Puedo oler tantas cosas...

Y podría ser perfecto. Sería perfecto si también pudiese oler tu aroma. Solo faltas tú para que esto sea el paraíso.

Pero no estás. Así que me quedo esperándote, deleitándome con todos estos maravillosos aromas. Con toda esta paz.

Podría ser perfecto, si estuvieses tú. Tumbado en mi cama vacía, mirándome con esos ojos marrones preciosos, y hablándome con esa voz aterciopelada que me eriza la piel. Acariciando mi piel con tus manos, erizándomela. Acercándome a ti lo suficiente para poder oler tu pelo, tu cuello, tu cuerpo entero...

Podría ser perfecto, contigo. Pero no estás.

Así que me quedo aquí, esperándote. Deleitándome con esas magníficas sensaciones que solo puedo imaginar, y soñando que pronto podré sentirlo tal y como me imagino. Soñando que pronto podré estar contigo.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Inútil

A veces me pregunto por qué no sé hacer nada bien. Por qué no sé hacer felices a los demás, ni siquiera a las personas que más amo.

Conmigo nada puede ser perfecto. Creo que lo tengo asumido.

Intento robar una sonrisa, y tarde o temprano robo una lágrima por cada sonrisa anterior.

Me siento una completa inutil en el amor. No sé hacer feliz a nadie. Tal vez por ello estoy destinada a estar sola.

Necesito tanto un puto abrazo. Un abrazo tuyo. Necesito tanto dártelo.

Necesito tanto poder llorar sobre tu hombro, y esperar a que seas tú quien me robe una sonrisa.

Te necesito tanto, a ti.

Pero es tarde. No paro de joderla día tras día. Parece que solo sé herir a los demás. Que solo sé hacer daño a la persona que más cerca tengo.

O a la que tengo más lejos, según lo veo. 

Y es que algo es seguro: siempre voy a hacer daño a la persona que más amo. Muy a mi pesar.

Pues aunque lo que más feliz me hace es verle sonreír, siempre la causa de sus lágrimas voy a ser yo.

Jodida inútil, que no sabe amar.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Un beso tuyo

Algo indescriptible. No tanto por lo increíble que es, sino porque literalmente no puedo describirlo. Aunque me muero de ganas de hacerlo.

Estoy segura de que serán los labios más dulces que habré probado jamás. Los más suaves, los más tiernos, los más carnosos...

Los besos con más amor que habré sentido en mi vida. Los besos que con más deseo y más ternura habré dado nunca.

Pero estoy cansada de soñar.
Soñar es bueno, liberas toda tu imaginación, y piensas que estás viviendo tus mayores deseos. Pero yo no quiero soñar más. Quiero sentirlo en mi piel.

Quiero sentir tus caricias, tus besos. Tu piel rozando la mía. Que notes cómo se va erizando cada milímetro de mi cuerpo. Que sientas cómo me encojo de placer, al no poder escapar de él. Quiero sentir tu respiración en mi cuello. Cómo te acercas a él suavemente para quedarte a tan solo un centímetro, esperando una señal. Señal que ocurre al segundo, ya que solo el saber que estás ahí me hace jadear un poco. Y que te sigas acercando hasta que lo siento.

Dios mío... Tan suave
Noto la puntita de tu lengua recorrer mi cuello... Tan suave
Que ni siquiera siento que lo estés humedeciendo en un primer momento. Sólo siento tu lengua...

Seguida de tus labios. Me haces cosquillas... Con tus increíbles y apetecibles labios.

Y luego siento tus dientes. Que se clavan en mi piel suave, sin que me duela, pero dándome tanto placer que solo pienso en que me muerdas más fuerte.

Y mientras tanto te aferras a mis pechos, y los aprietas con más firmeza cuando notas lo duros que están, lo caliente que estoy yo.

Quiero dejar de soñar...

Quiero sentirte de una vez.

...Me haces tanta falta...

sábado, 24 de septiembre de 2011

Placer


Recostada en la cama, escuchando música
muevo las caderas al suave compás...
Mientras recorro mi cuerpo con mis dedos.

Mis dedos... Desearía que fuesen los tuyos.
De mi cuello pasan a mi pecho... Acariciándome suavemente.
Duros. Tengo los pezones tan duros...

Imagino que tus labios rozan mi cuello.
Y mi corazón se acelera cada vez más...
Cariño, de pensar en ti estoy tan ardiente...

Pero esto no acaba aquí, acabo de empezar.
Mis manos se deslizan lentamente sobre mi cuerpo,
hasta llegar a la zona prohibida.

Empiezo lento, delicada. 
Acaricio mi entrepierna con la yema de mis dedos,
por encima de mi lencería.

Aún no he hecho casi nada y ya la he mojado.
Suave... Tu voz es tan suave. Tan oscura, y dulce al mismo tiempo.
Tan solo tu voz hace que me estremezca.

Pero no es solo eso. Son tus palabras.
Tan tiernas, tan dulces... Como un caramelo.
Un caramelo que me encantaría saborear en mis labios.

El ritmo de la canción se acelera.
Y yo acelero al mismo tiempo, no aguanto más.
Introduzco mi mano bajo mi lencería...

Mis deditos... Comprueban lo que llevaba rato sintiendo.
Tan mojada, tan caliente... Mis dedos se resbalan..
Y empiezo.

Me acaricio el clítoris al ritmo de la canción.
Me estoy volviendo loca al recordar tu voz,
Al recordar tus dulces palabras, de amor...

Muevo mis caderas, mientras ahogo mis gemidos en la almohada.
El dedo se resbala, no puedo acariciarme con firmeza.
Todo está tan húmedo, pegajoso y caliente...

Me encanta.

Mis gemidos cada vez se vuelven más intensos, 
cada vez más sonoros,
y mi placer cada vez más fuerte.

Me estremezco, no puedo más.
Tengo toda la piel erizada, se contraen los deditos de mis pies.
Me aferro a las sábanas como si me estuviese aferrando a tu piel,
a tu cuerpo. Ojalá fueses tú quien me causa este placer.

Te necesito. Te necesito junto a mí.

Te quiero...


Me encantaría poder estar abrazada a ti ahora mismo. 

...Me siento tan bien...

Recomponiendo mi corazón


Creo que no podría sentirme mejor esta fría noche de Otoño.

Siento como si estuviese flotando
Sobre una esponjosa nube
Como si estuviese explotando
De todo el placer que tuve.

Siento tanta felicidad
Que no sabría expresar
con palabras, algo tan real.
Algo que muchos verían mal.

Estoy cambiando, lo noto.
En mis sonrisas al ver tu foto
O solo al recordar tu rostro,
pues siento que floto.

¿Que floto? ¿Qué digo?
Siento que vuelo,
como un pájaro a su nido.

Y es que esta felicidad anormal
Se debe a ti.
Sí, a ti, encanto.

Se debe a quien me ha escuchado
Quien me ha aguantado.
Se debe a esa persona que, sin conocerme de nada
Me dedicaba horas y horas, para que le contase cómo me sentía.
Aunque tú, mi vida, te sentías mil veces peor que yo.

Y funcionó. 
He caído a sus brazos
cual flor marchita en la tierra.
Cual flor seca... En la hierva,
o en el fresco pasto.

Tu mirada, tu sonrisa
Esos dientecitos presionando tu labio inferior...
Esa sonrisa picarona al verme sonrojada y nerviosa...
Esos jadeos... Esos susurros...
Por favor..
Me vuelves loca.

Me vuelves completamente loca.

Tan solo deseo sentir tu piel rozar la mía
Con delicadeza, con todo el cariño que sientas...
Como si estuvieses tocando los pétalos de una rosa apunto de marchitarse...
Como si fuese lo más delicado y frágil que has visto en toda tu vida...

Y que me hagas sentir el ser más maravilloso del mundo...
Con tu cuerpo, con tus palabras, con tus susurros.

...Con todo tu amor...

viernes, 23 de septiembre de 2011

Otoño


Ya llegó el otoño.
Ah, amado otoño.
Al fin se fue el verano,
y con él, todo el dolor.

Espero un año mejor,
lejos del sufrimiento, del desamor.
Lejos de la desilusión,
del perdón;
del olvido y su color.

Espero un año lejos de ti
De tus labios llenos de hollín.
Llenos de maldad y veneno.
Llenos de mí.

Espero un año feliz
Junto a otra persona,
que me quiera ver sonreír,
que no me quiera ver fingir,
que no me deje sola.

Espero encontrar la felicidad
Aquello que tanto me hace pensar,
dudar y gritar...
¡Gritar de ilusión!
Pues alomejor este año la encuentro,
en algún momento,
sin temor.

Espero sentir un amor sincero
Sin desconsuelo ni "peros".
Un amor verdadero
Con cariño, mimo y esmero.

Espero encontrar a quien amar
A quien hacer feliz
A quien ilusionar,
a alguien cuya sonrisa me haga soñar.

Espero morir de amor, este año.
Un año mejor.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Sueños rotos

Te he perdido. Yo misma he decidido perderte.

Necesito gritar que me duele, mas no puedo.
Siento tanto dolor en mi pecho que me cuesta respirar.
Te veo llorando, dices que es injusto.
Con tus palabras me demuestras que jamás me amaste,
pero yo sí te amé, y tal vez te sigo amando.

Aunque quieras volver conmigo sé que no debo ceder ante el temor,
ante el miedo, la desesperación. Ante el amor que siento por ti.
No puedo rendirme ahora.

Nunca me amaste, pero dices que lo haces
Y como una idiota te creo, tengo la esperanza
Esperanza de que valores lo que has perdido.
Esperanza de que tal vez estés dispuesto a cambiar por mí.
Esperanza de que no vayas a mentirme más,
empezar de cero con un amor sincero.

Dices que has perdido ocho kilos.
Que no paras de llorar, que vas a morirte sin mi amor.
Que te estás muriendo sin mí.

¿Sabes qué te digo?...


Pues muérete, imbécil.