jueves, 19 de enero de 2012

Me estoy volviendo loca

Risas, llantos, miradas.
En mi cabeza se reproducen tantas cosas.

Tantas cosas que solo quieren herirme.



Una mujer. En su cama. Y él mirándola.

Con la misma mirada que pone sobre mí.

Desnudos. Sudando. Gimiendo. Un "te amo" en el aire...



Un cuchillo. En su cráneo.

Todo está lleno de sangre. Y escucho sus gritos, su voz, mientras agoniza.

Pero mi padre ya no respira.



Ella está en una cama. Medio volcada.

Me está mirando.

Pero eso no es una cama, es un ataúd. Y ella no respira;

mi abuela está muerta.



Mi cara, reflejada en el espejo.

Me está mirando, y sonríe. Pero yo no he sonreído.

Mi propio reflejo me agarra del cuello y aprieta.

Estoy gritando, pero no puedo escuchar mis propios gritos.

Ya estoy muerta. He estado muerta todo este tiempo.



Acabo de despertar. Abro los ojos, y veo una chica.

Acostada en mi cama. Con los ojos muy abiertos, mirándome fijamente.

Tiene la boca muy abierta, como si quisiese gritar.

Es rubia, pero el color de su pelo se confunde con el rojo de su sangre,

que ha mojado toda mi almohada.

Soy yo. Esa chica soy yo...



Lloro, lloro y lloro.

Mi madre al llegar me pregunta si he llorado.

No, mamá. No he llorado.

Tienes los ojos rojos.

Será del calor, la verdad es que me duelen mucho.

¿Y los pañuelos?

Estoy resfriada mamá.



Vete, por Dios, vete. No quiero que te imagines siquiera que tu hija está loca.

¿Dije loca?...

No estoy loca.


...


Me estoy volviendo loca.


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