Resulta curioso.
Cuántas veces me he esforzado en hacer las cosas bien,
y nunca es suficiente.
Me lo dijo mi padre, "nunca llegarás a ser nada,
porque no sabes hacer nada".
Y seguramente tiene razón.
Esforzarse no es suficiente, me dijo él.
Y está en lo correcto. De nada sirve esforzarse si no consigues nada.
Pues el esfuerzo no ha sido recompensado,
y por tanto, ha sido inútil.
Y ahora mismo me siento inútil, precisamente.
Porque no he conseguido absolutamente nada.
Y eso me duele, porque me da la sensación de que estoy llegando tarde.
De hecho, seguramente ya he llegado tarde.
Pero, ¿qué voy a hacer? ¿Voy a tirarme al suelo a llorar?
No.
Voy a levantarme, secarme las lágrimas que, sin poder evitarlo,
dejé correr por mis mejillas y voy a seguir luchando.
Porque estoy en potencia de ser lo que yo quiera ser.
Tal vez dentro de unos meses me de cuenta de que, de nuevo,
todo el esfuerzo ha sido inútil, ya que tal vez no habré conseguido nada.
Pero... ¿Y si no es así? ¿Y si lo consigo?
Estoy completamente dispuesta a averiguarlo por mí misma.
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