Recostada en la cama, escuchando música
muevo las caderas al suave compás...
Mientras recorro mi cuerpo con mis dedos.
Mis dedos... Desearía que fuesen los tuyos.
De mi cuello pasan a mi pecho... Acariciándome suavemente.
Duros. Tengo los pezones tan duros...
Imagino que tus labios rozan mi cuello.
Y mi corazón se acelera cada vez más...
Cariño, de pensar en ti estoy tan ardiente...
Pero esto no acaba aquí, acabo de empezar.
Mis manos se deslizan lentamente sobre mi cuerpo,
hasta llegar a la zona prohibida.
Empiezo lento, delicada.
Acaricio mi entrepierna con la yema de mis dedos,
por encima de mi lencería.
Aún no he hecho casi nada y ya la he mojado.
Suave... Tu voz es tan suave. Tan oscura, y dulce al mismo tiempo.
Tan solo tu voz hace que me estremezca.
Pero no es solo eso. Son tus palabras.
Tan tiernas, tan dulces... Como un caramelo.
Un caramelo que me encantaría saborear en mis labios.
El ritmo de la canción se acelera.
Y yo acelero al mismo tiempo, no aguanto más.
Introduzco mi mano bajo mi lencería...
Mis deditos... Comprueban lo que llevaba rato sintiendo.
Tan mojada, tan caliente... Mis dedos se resbalan..
Y empiezo.
Me acaricio el clítoris al ritmo de la canción.
Me estoy volviendo loca al recordar tu voz,
Al recordar tus dulces palabras, de amor...
Muevo mis caderas, mientras ahogo mis gemidos en la almohada.
El dedo se resbala, no puedo acariciarme con firmeza.
Todo está tan húmedo, pegajoso y caliente...
Me encanta.
Mis gemidos cada vez se vuelven más intensos,
cada vez más sonoros,
y mi placer cada vez más fuerte.
Me estremezco, no puedo más.
Tengo toda la piel erizada, se contraen los deditos de mis pies.
Me aferro a las sábanas como si me estuviese aferrando a tu piel,
a tu cuerpo. Ojalá fueses tú quien me causa este placer.
Te necesito. Te necesito junto a mí.
Te quiero...
Me encantaría poder estar abrazada a ti ahora mismo.
...Me siento tan bien...
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