A veces me pregunto por qué no sé hacer nada bien. Por qué no sé hacer felices a los demás, ni siquiera a las personas que más amo.
Conmigo nada puede ser perfecto. Creo que lo tengo asumido.
Intento robar una sonrisa, y tarde o temprano robo una lágrima por cada sonrisa anterior.
Me siento una completa inutil en el amor. No sé hacer feliz a nadie. Tal vez por ello estoy destinada a estar sola.
Necesito tanto un puto abrazo. Un abrazo tuyo. Necesito tanto dártelo.
Necesito tanto poder llorar sobre tu hombro, y esperar a que seas tú quien me robe una sonrisa.
Te necesito tanto, a ti.
Pero es tarde. No paro de joderla día tras día. Parece que solo sé herir a los demás. Que solo sé hacer daño a la persona que más cerca tengo.
O a la que tengo más lejos, según lo veo.
Y es que algo es seguro: siempre voy a hacer daño a la persona que más amo. Muy a mi pesar.
Pues aunque lo que más feliz me hace es verle sonreír, siempre la causa de sus lágrimas voy a ser yo.
Jodida inútil, que no sabe amar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario