En este año he aprendido que cuando todo va bien tiene que aparecer algo que lo jode. Que los problemas no vienen de uno en uno, ni de dos en dos; a veces vienen cual avalancha y te arrollan, hasta el punto en que te encuentras tan enterrado en la nieve que no sabes cómo salir, y sientes que no tienes fuerzas para levantar los kilos de nieve que te están aplastando y apresando en tu cárcel de hielo. Y he aprendido que, en esos momentos, no debes avergonzarte por pedir ayuda, por no poder salir tú solo. Si es necesario gritar para que alguien te encuentre y te ayude a salvar tu vida has de hacerlo. Porque las personas que te juzguen por ello demostrarán que no sólo no han tenido que vivir lo mismo que tú, sino que no merece la pena conservarlas en tu vida.
Este nuevo año voy a empezarlo pidiendo ayuda. Voy a comenzar a ir al psicólogo de nuevo, después de tantos años, y esta vez no voy a permitir que nadie me rompa la terapia en la cara. No voy a permitir que me humillen, ni que abusen de mí; no voy a permitir que me detengan. Voy a coger la ayuda que necesito para salir adelante, porque sola no puedo. Y aunque antes me avergonzaba reconocerlo ya no me da vergüenza admitirlo. Tengo tantísimos problemas en mi vida que no puedo con ellos sola, y me parece profundamente injusto arrastrar a los que me quieren conmigo sólo porque soy tan débil que no puedo levantarme sin tirar a otros conmigo. Así que no voy a hacerlo, y voy a terminar lo que hace muchos años empecé y no me dejaron realizar. Porque quedarme como estoy no es justo... ni para mí ni para los míos. Y ya va siendo hora de que empiece a hacer lo correcto, y a ser justa conmigo misma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario