domingo, 3 de noviembre de 2013

Despedida

Echo de menos muchas cosas.

Echo de menos cuando te tirabas pedos delante mía y me describías cómo habían sido. Cuando hacíamos competiciones de eructos, a las que yo siempre ganaba, y nos descojonábamos juntas. Echo de menos cuando dibujabas con el Photoshop compartiéndome pantalla y yo te decía los fallos que iba viendo... cuando dejabas fallos a posta para joderme un rato. Cuando te reías de mis caras y me sacabas pantallazos. Cuando bromeabas conmigo, cuando me decías que me querías. Aún recuerdo el día en que me hablaste sólo para decirme que era muy importante para ti, y que me querías mucho. El día que me dijiste que te daba miedo quedarte sola... y yo te dije que nunca iba a dejarte sola. Recuerdo cada uno de los regalos que me has hecho, cada una de las cartas que me has escrito. Todas las palabras bonitas que me has dicho, todas las veces que me has abrazado o me has dado un beso.  Todas las veces que me mirabas y yo sabía perfectamente qué querías o qué pasaba solo con mirar tus ojos. Todas las veces que Dani me decía que parecíamos un matrimonio... y yo le daba la razón.

Echo de menos cuando nos contábamos los cotilleos, cuando criticábamos a Cristina y cuando sabía que, te dijese lo que te dijese, no me ibas a juzgar. Y volvería a hacerlo mil veces. Y quiero hacerlo mil veces más, contigo. Y pensé que tú también querías seguir haciéndolo conmigo.

Pero lo cierto es que sólo puedo hacer este tipo de cosas con alguien de confianza... y yo ya no puedo confiar en ti. Porque me has traicionado, y me has hecho daño. Y eso es algo que no le perdono a nadie. A ti te perdoné una vez... y no puedo hacerlo más.

No me arrepiento de nada de lo que te he dicho, ni de nada de lo que he hecho. No me arrepiento de los más de 200€ que me gasté en tu cumpleaños, ni del viaje de doce horas en bus, y aunque vea que tal vez no lo merecías a mí me compensa... porque verte feliz fue para mí un premio. Pero no puedo seguir dándote todo lo que te daba, no puedo. Quiero, pero no puedo.

Y... ¿sabes qué es lo que más me duele? 

Lo que más me duele es que sé que tú no sientes lo mismo que yo. Que nunca fui tan importante en tu vida, y que no me echas tanto en falta. Cada vez me hablabas menos, cada vez te acordabas menos de mí. Y ahora ya no existo en tu vida... ni tú en la mía. Y yo no puedo evitar llorar por ello... y echarte de menos. Aunque tú no sientas lo mismo, y ya ni te acuerdes de mí.

Te quiero, aunque no lo merezcas. Gilipollas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario