viernes, 5 de julio de 2013

Destino

Pasa el tiempo, y echo la vista atrás. Y recuerdo tantas, tantas cosas.

Las recuerdo con una gran sonrisa en la boca, con una gran luz en la cara. Soy feliz.

Me doy cuenta de que he vivido un sueño, y que no quiero que éste acabe. E intento huir de la realidad, como si a pesar de haber dormido más de 12 horas pudiese seguir haciéndolo. Cierro los ojos y me sumerjo en mi sueño perfecto.

Echo de menos tantas cosas. Pero, por otro lado, también hay muchas cosas que viví y ahora no extraño... Cosas que ahora, gracias a Dios, no tengo; y eso me hace sentir muy bien.

Soy de las que piensan que todo ocurre por alguna razón. Que todo ocurre por algo. Y que si algo ocurre no hay que lamentarse, probablemente haya algo bueno detrás de todo esto.

Todos los días tengo la inmensa suerte de hablar con la persona más fantástica y maravillosa del mundo. La persona que tantas sonrisas y carcajadas me ha robado. Y eso no tiene precio.

Soy afortunada. MUY afortunada. Y estoy total y completamente enamorada de esa persona.


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